Carta a un joven español
Jueves, Noviembre 8th, 2007
Querido Santiago:
Debes ser un tío más grande de lo que yo pensaba porque resulta que te han escrito un libro. Sí, un señor que fue jefe de este país donde nacimos tanto tú como yo. Y es un libro que se llama “Cartas a un joven español”. Todos somos españoles porque vivimos aquí, pero las cartas en todo momento se dirigen a tí, Santiago. Por lo que supongo que algún día, dentro de un par de años o algo más, podras leerlas personalmente.
También si quieres puedes leer un libro que se llama “Ética para Amador”. Lo escribió un filósofo llamado Fernando Savater para su hijo. Tú no te llamas Amador, pero supongo que a ninguno de los dos les importará que también lo leas. La diferencia entre ambos libros es que el señor Savater no esperaba que su hijo creciera y madurase siguiendo ningún modelo. Sino que simplemente trataba de explicarle como era el mundo y la sociedad donde le había tocado vivir. El libro que te han escrito, en cambio, te dirá que es lo que se espera de tí como español. Como si por ser español se debiera esperar algo distinto a si fueses portugués o marroquí.
Es más, llamándote Santiago, muchos esperarán que seas más español que nadie porque es un nombre muy relacionado con los sentimientos y la visión que muchos españoles tienen de la historia. Pero nosotros no te lo pusimos pensando en eso. Puesto que Santiago es un nombre que salpica toda Hispanoamérica y que está presente en todas las lenguas como “James”, “Jacques”, “Giacomo”…etc. E incluso en España aparece con las formas de “Diego”, “Yago”, “Jaime” o “Jacobo”. Todos son el mismo nombre.
Podemos estar alegres por ser españoles igual que alguien de otro país se alegra de ser del suyo. Pero no pienses nunca que por ser español tienes más derechos que los niños o niñas de otros paises. Ni que eres mejor persona que ellos por ser español.
Ser “buen español” no te obliga a nada más que a lo que te obliga ser “buena persona”. Si eres una buena persona y son buenos tus sentimientos hacia los demás niños y niñas, tanto de tu país como de los otros, entonces por el mismo esfuerzo serás “buena persona”, “buen español”, “buen portugués”, “buen francés”… Ya sabes, pertenecer a un país no nos obliga a otra cosa que a ser buenas personas y buenos ciudadanos.
Después de esto, creo que estarías en condiciones de leer todos los libros que quieras. Incluso los de los que fueron jefes y hoy se dedican a otras cosas.
Un beso de tu padre que te quiere un montón.
